El pulso del Besòs: el barrio obrero reivindica su dignidad

A ciertas horas del ocaso, en ciertas calles sucias —algunos vecinos dirían que inseguras— y casi desérticas del barrio barcelonés del Besòs, puede escucharse un oasis de calma misteriosa.

Los acordes armónicos y sinuosos de una hábil guitarra flamenca suenan en manos de un joven acompañado de dos de sus amigos gitanos.

—Estamos fichados por la Interpol —bromea, o no, uno de ellos, sonriente.

Bloques del ‘Besòs profundo’. En segundo término, los bloques de Venus y La Mina Vella y, al fondo, Santa Coloma / Víctor Recacha

Poco después, un joven latino que luce un peinado urbano —largo y rizado pero rapado por los costados— y ropa callejera —pantalones largos de chándal grises, chaqueta táctica Nike de color negro y unas zapatillas deportivas blancas— cruza la misma calle apresurado mientras escucha música por sus auriculares. 

En otro momento y en otro lugar —una pequeña y solitaria calle, no muy lejana, ajardinada y encajonada entre bloques de pisos—, un corro de amigos habla animadamente en árabe y aprovecha una reunión de bancos para pasar la tarde con un juego de cartas.

Luis Roche, Emma Chaffes y Marta López, vecinos del barrio de distintas edades / Víctor Recacha y Lautaro Samarra

Frente a la estación de metro de Besòs Mar, punto neurálgico del barrio, la gente espera para sacar dinero en el cajero. Una mujer con velo pasea a su bebé en un carrito.

Otro grupo más numeroso de jóvenes blancos con ropa de marca forma un círculo de pie. Una de ellos exhibe una vistosa rojigualda en la funda de su móvil mientras sus amigos charlan y sonríen.

Mural de Besòs Mar en los antiguos cines Pere IV, ubicación de la futura sede del distrito / Víctor Recacha

Algunas noches, en algunas plazas, algunos vecinos preparan barbacoas a la luz de la luna. No necesitan mansiones con jardín, puesto que las calles del ‘Besòs profundo’, al igual que las de La Mina, son el patio de todo el mundo.

En los días de más calor, no es extraño encontrar niños jugando en piscinas hinchables improvisadas.

Un área de juegos infantiles vacía frente a un bloque de viviendas esta semana en el Besòs / Víctor Recacha

Las calles besonenses también suelen acoger predicadores de los Testigos de Jehová, no pocas personas sin techo y parejas y grupos de personas mayores que hacen su tradicional paseo de Rambla Prim.

La calle de Alfons el Magnànim, que discurre en paralelo a una sola manzana, también es muy concurrida, dotada de centralidad por el tranvía y el metro.

Los skaters se hacen ver, pero la moda entre la juventud local está clara. Cada vez son más numerosos los rebaños de patinetes eléctricos negros que suben y bajan las cortas calles.

Dos estudiantes con bolsas deportivas caminan el pasado martes por el Besòs hacia Rambla Prim / Víctor Recacha

El 28% de los más de 20.000 habitantes del Besòs i el Maresme tiene una nacionalidad distinta a la española. La historia del barrio está fuertemente marcada por la inmigración.

No solo por las oleadas, más recientes, de movilidad internacional. También como destino de la emigración española de los sesenta.

Es uno de los lugares donde, como en la Zona Franca y en palabras del escritor Paco Candel, la ciudad cambia su nombre. Situada entre la Gran Vía y el mar, separada por La Mina del río que la bautizó, es otra de las Barcelonas del extrarradio.

Este legado convierte al Besòs en un barrio de raíz obrera que ha sido y es uno de los feudos rojos de España. Los socialistas solo han sido destronados por Ciudadanos en una ocasión —las autonómicas de 2017— en la que pesó más la bandera española que el sentimiento de clase.

Ropa tendida en el balcón de una vivienda en uno de los viejos bloques del ‘Besòs profundo’ / Víctor Recacha

Apenas cuatro kilómetros separan el Besòs de la Vila Olímpica, pero entre ambos barrios hay una brecha de tres años y medio en esperanza de vida. Los vecinos del Besòs no solo tienen menos recursos para hacer frente al día a día; sus vidas son más breves. El barrio se encuentra entre los 18 menos longevos de la ciudad.

Escenario inequívoco, los característicos edificios granate y crema, en modalidad de dos alturas y de seis plantas, son construcciones humildes que sirvieron para acoger la ola migratoria de otras regiones españolas.

Aún hoy, las afectaciones por aluminosis son un lastre que no se ha erradicado por completo.

Los carácteristicos edificios granates a seis y dos alturas construidos a partir de los sesenta en el ‘Besòs profundo’ / Víctor Recacha

La vida comercial que se abre entre los bloques es también distintiva. Bares populares —en gran parte, regentados por personas de origen chino—, bazares, carnicerías, supermercados rotulados en verde y blanco —la bandera de Pakistan—, restaurantes kebab, peluquerías…

Es difícil encontrar establecimiento o empresa concebidos para un consumo fuera de las puertas del barrio.

Tres hombres de etnia árabe, el pasado martes a las puertas de un restaurante ‘kebab’, uno de los establecimientos que más triunfa en el Besòs / Víctor Recacha

Lo que esconde esta anémica fachada comercial es una segunda economía. En un barrio con altos niveles de paro y pobres expectativas de futuro para los jóvenes, ¿cómo se financian los ostentosos BMW y coches de alta gama que se dejan ver en las calles?

“La gente vive de la droga porque no tienen ingresos”, afirma Carme Gris, tesorera de la asociación de vecinos del Besòs. En su máxima expresión, la fuerza del mercado negro del barrio se hace visible a través de los ‘narcopisos’, apartamentos clandestinos donde se vende y consume droga.

Un hombre atiende un puesto de fruta y verdura cerca del Fòrum / Víctor Recacha

La ocupación de vivienda vacía no por necesidad, sino para ser vendida y alquilada sin contrato a precios módicos es otra práctica que ha derivado en la existencia de inquilinos sin derechos y desahucios al margen de la ley, según el presidente de la AVV Besòs, Francisco Abad.

El aparador de hoteles y apartamentos de lujo en el litoral del Besòs, Diagonal Mar y el Fòrum apenas oculta uno de los escenarios más pobres de Barcelona.

El Besòs y sus dos caras. El rascacielos de un lujoso hotel de cuatro estellas frente a un bloque del Besòs / Víctor Recacha

De regreso a casa con su nieta, la vecina Emma Chaffes muestra enfado al contemplar la desaparición de uno de los bancos de su calle. Lamenta que un barrio con potencial, en el que se han volcado grandes infraestructuras de transporte, se ha degradado en los últimos años.

“Yo mismo y todos en algún momento” han retirado jeringuillas de las áreas de recreo para que sus niños puedan jugar, relata Meme Rus. Es miembro de El Besòs por un Barrio Digno, una plataforma contra el olvido institucional frente a los problemas locales de inseguridad, insalubridad, drogas, delincuencia y pobreza.

Un nuevo parque infantil en el extremo litoral del Besòs con las obras recién terminadas / Víctor Recacha

En los últimos meses, estas reivindicaciones han sacado a la calle a miles de personas y motivado caceroladas, acampadas y pancartas.

El detonante de las movilizaciones ha sido la previsible apertura de un centro para menores extranjeros no acompañados (MENAs) en un solar próximo a otros focos de complejidad social como la sala de venopunción del Fòrum, la llamada ‘narcosala’.

“No va ser bueno para los MENAs ni para los niños”, opina Encarna Cortés, vecina del barrio y antigua residente de La Mina. “En La Mina hay mucha droga… acabarían siendo traficantes”, teme. “Necesitan cariño”.

Vista aérea del Centre Fòrum (Parc de Salut Mar), ubicación de la sala de venopunción del Besòs / Victor Recacha

La extrema derecha no ha desaprovechado la oportunidad de intentar manipular las quejas.

Ubicado en el ateneo anarquista Gregal, un comedor social gestionado por dos hermanas y cuyos usuarios incluyen inmigrantes ha sufrido sabotajes en la puerta y pintadas en la fachada que rezan “Vox” o esvásticas. Los grafitis de Falange recorren el barrio.

Vox también ha culpado en Twitter a los “extranjeros” de la inseguridad de La Verneda, cuyos vecinos han compartido manifestaciones con los del Besòs por inquietudes comunes.

Una encuesta de la AVV Besòs, que no participa en las manifestaciones al dar por buenas las frágiles promesas de las administraciones de que se buscará otra ubicación para el centro de MENAs, arroja un dato demoledor: el 65% de los vecinos del barrio no siente que este sea seguro.

Mientras tanto, la asociación de vecinos intenta batallar en otros frentes, desde parar desahucios hasta reclamar infraestructuras que nunca llegan.

Edificio moderno de viviendas delante del campus universitario Diagonal-Besòs / Víctor Recacha

Una de ellas es la demorada y muy anticipada futura subsede del distrito, que debe aterrizar junto a más equipamientos —un cine auditorio, una terraza con huertos urbanos o una sala de estudio nocturna— en la ruina abandonada de los antiguos cines Pere IV. Hoy, un colorido e icónico mural decora sus paredes, en Besòs Mar.

Mientras no llegue el nuevo centro público, se seguirá produciendo la paradoja de que los grandes eventos culturales del Besòs tienen que festejarse fuera del barrio por la falta de espacios disponibles.

Los conciertos del festival (In)fusión Flamenca celebrado este mes han llenado auditorios. Pero cerca, no dentro, del Besòs, como por ejemplo el de Sant Martí.

Mural de Besòs Mar en los antiguos cines Pere IV, ubicación de la futura sede del distrito / Víctor Recacha

El inicio de las obras de reforma del antiguo Cine Pere IV está previsto para 2021 “si todo va bien”, según Silvia López, consellera de districte del PSC.

El Ajuntament de Barcelona ha anunciado que ya se ha llegado a un acuerdo con CaixaBank para la expropiación pública del cajero, el único punto de actividad en el emplazamiento.

López, la encargada en el gobierno municipal de lidiar con el día a día del barrio, asegura que, aunque no sea visible, “estamos haciendo mucho trabajo en el Besòs”.

Afirma que el regidor David Escudé se ha reunido con El Besòs por un Barrio Digno y otros vecinos y que la recogida municipal de jeringas en la calle se ha intensificado a un ritmo de tres actuaciones por semana

Mural de Besòs Mar en los antiguos cines Pere IV, ubicación de la futura sede del distrito / Víctor Recacha

Otro proyecto pendiente es la reconversión de la calle Cristóbal de Moura en un nuevo eje verde que una el parque del Centro de Poblenou con el parque del Besòs, frente a La Mina.

Los problemas del Besòs se amontonan. Y los ajenos —una controvertida incineradora de TERSA pendiente de cierre o un Fòrum de conciertos que molestan a los vecinos— se añaden a los propios.

Pero en un barrio en el que uno de los únicos puntos de acceso a la cultura es una minúscula biblioteca de menos de media planta, también existe una rica vida asociativa, social, vecinal, cultural, deportiva, solidaria y religiosa.

Las dos Barcelonas. El mural y los edificios de Besòs Mar, con la sede corporativa de Telefónica en Barcelona de fondo / Víctor Recacha

El edificio menos pensado puede albergar una iglesia o centro de culto tibetano, musulmán o evangélico. El Besòs es, además, denominación de origen de conciertos, festivales y conferencias de flamenco.

Y, ante todo este escenario, no son pocos los que miran a la esperada reforma del difunto cine Pere IV. Intuyen que la presencia de una delegación municipal atraería personas y clientes para el comercio local desde otros barrios.

Nace, por tanto, el sueño de un nuevo polo de desarrollo económico y social que reactive el suburbio. Un impulso que, según vislumbran, encarrilaría el barrio definivamente hacia su dignificación.

La Rambla Prim abriéndose paso entre el Besòs desde el mar hacia la Gran Vía de Barcelona / Víctor Recacha

Agradecimiento especial: a los vecinos, trabajadores y asiduos del Besòs por recibirme con los brazos abiertos y a Lautaro Samarra por ayudarme con el trabajo de campo y la fotografía.

Deu llibres per a la tardor

Sí, l’oasi estiuenc ha arribat a la seva fi. El temps lliure i els paradisos d’inspiració que ens porten les vacances —o, en el seu defecte, les ganes que patim els infeliços a qui ens ha tocat treballar els dies de sol caribeny de fugir a universos nous i llunyans— fan que la voracitat pels llibres ens dugui a consumir més pàgines de l’habitual.

A la platja, al tren, al llit de casa amb una tassa de la teva beguda preferida… Hi ha pocs moments millors que l’estiu per gaudir de la lectura.

Tot això, però, s’ha acabat, almenys de moment. On el sol agitava les olors verdoses i càlides dels arbres, ara, el vent portarà suaument les fulles caduques i marronoses. On hi havia platja i diversió, ara hi haurà postes de sol romàntiques i converses interessants pels carrers foscos i melancòlics.

L’estiu sempre ha estat la meva estació preferida i, no cal ni dir-ho, la que trobo més adient per devorar pàgines i pàgines. Ara bé, ben mirat, la tardor també té el seu encant: veure pel·lícules o llegir un llibre sempre té un ambient especial quan la finestra et mostra un exterior de fredor, de pluja, de sol·litud, d’arbres caducs i de foscor. I el reflex d’un te calentet a l’interior. En definitiva, crec que està clar que, per a mi, mai serà un mal moment per a la lectura.

No m’agrada recomanar llibres perquè són tresors únics que trobem en un camí molt personal. Però n’hi ha uns quants, clàssics i contemporanis, que m’han agradat molt o que tinc moltes ganes de llegir, així que volia compartir-los i veure què en penseu.

1. El món perdut

El creador de Sherlock Holmes va fer una incursió en el gènere de les aventures que ha inspirat una sèrie de televisió —doblada al català i emesa pel K3 quan el mític canal encara existia— i, fins i tot, una altra novel·la en la qual, al seu torn, està basada una pel·lícula de la saga Jurassic Park.

En la història original de Sir Arthur Conan Doyle, un jove reporter britànic anomenat Ed Malone demana a l’editor del seu diari cobrir alguna missió arriscada per impressionar la noia de qui està enamorat. La seva set d’emocions fortes el porta a conéixer el temut i controvertit professor Challenger, un científic que l’acaba implicant en una expedició a una terra llunyana on els dinosaures encara no s’han extingit i on la vida —animal i humana— obre un nou món de misteris.

Una novel·la molt recomanable si la quotidianitat us avorreix i teniu ganes de viure aventures a un indret tan fascinant i carregat d’enigmes com la Selva Amazònica.

Pàgines: 240

Editorial: Oxford World’s Classics / Bromera (traducció al català)

Any: 1912

2. Joc de trons

Si també sou aficionats a una de les sèries de televisió més famoses de la història, el fet que Game of Thrones hagi arribat a la seva fi us pot haver deixat trastocats. Arribats a aquest punt, hi ha diverses opcions. Hi ha qui valora el suïcidi, però jo us recomano immergir-vos en el primer llibre de la saga de George R. R. Martin que va iniciar-ho tot: Cançó de gel i de foc. És un ‘totxo’, però amaga molts més detalls i rerehistòries de les que una sèrie de vuit temporades mai podrà mostrar.

Pàgines: 674

Editorial: Bantam Books / Alfaguara (traducció al català)

Any: 1996

3. Aprendre a parlar amb les plantes

La segona obra de l’escriptora sabadellenca Marta Orriols (Premi Òmnium 2019) és una novel·la viva que ens parla de la mort. La ficció neix arran de la pèrdua del marit de l’autora, deixant un marcat abans i després a la seva vida que comparteix amb la protagonista de la història. Orriols planteja reflexions molt enriquidores, perquè no cal que algú mori per sentir el dolor quan algú que ens importa desapareix, la pèrdua i desorientació enmig de l’Univers, el desig de trobar respostes, de reconstruir-se personalment… I perquè, a vegades, totes les claus que necessitem per arribar a allò que cerquem i anhelem al món que ens envolta, les podem trobar al nostre interior.

Pàgines: 256

Editorial: Edicions del Periscopi

Any: 2018

4. La tierra empezaba a arder

A partir d’un viatge a Síria, lloc del seu arrelament familiar, l’escriptora argentina Cynthia Edul desgrana una sèrie de secrets, misteris i tresors en un escenari de mort i guerra sobrevolat per un règim dictatorial tirànic. L’autora construeix la seva novel·la sense oblidar-se de visitar la història d’un país al qual la guerra dessagna lentament davant la impassibilitat de la resta del món.

Si us interessa la literatura llatinoamericana, i en concret l’argentina, tampoc deixeu que se us passi Claudia Piñeiro, una autora emergent i en ple procés d’auge que s’ha convertit en una de les més cotitzades del país platejat. La seva darrera publicació és el recull de relats Quién no (Alfaguara) i també podeu consumir en format cinematogràfic algunes de les seves novel·les, com Tuya o Las viudas de los jueves. De fet, Piñeiro ha participat en la creació del guió per a una futura sèrie produïda per Netflix que començarà a rodar-se aquest gener a Buenos Aires i entorn la qual gira una boira fosca de secretisme. Un altre fruit recent i interessant de la literatura argentina és Mona, de Pola Oloixarac, una novel·la protagonitzada per una jove escriptora que fuig a Suècia sota el pretext d’un premi literari, iniciant un viatge convuls que la durà a conéixer personatges enigmàtics.

Pàgines: 160

Editorial: Lumen (Penguin Random House)

Any: 2019

5. Harry Potter i la pedra filosofal

Per alguna cosa Harry Potter és la sèrie de novel·les més venuda de la història. Sempre és un bon moment per rellegir-la de nou… O per endinsar-se en l’Univers creat per Joanne Rowling per primer cop si encara no ho heu fet.

Pàgines: 224

Editorial: Bloomsbury / Grup 62 (traducció al català)

Any: 1997

6. Els germans Karamazov

L’estiu ha marxat però la calor manté la batalla, i una escapada al fred siberià mai va malament. Els grans escriptors de la literarura russa com Tolstoi o Dostoievski són una meravella, no només per la grandesa i bellesa creativa dels seus textos, sinó també pel rol d’observació, consciència i crítica social sovint adoptat des de l’art i la literatura del país més gran d’Europa i del món.

De Dostoievski, es diu que no es bo per a la salut llegir-lo més d’un cop cada dècada o dues, tal és la seva naturalesa depriment i de recrear-se en la misèria humana que tots duem a l’interior amagada. Només he llegit unes 20 pàgines d’Els germans Karamazov, però, de moment, no he fet més que riure.

Pàgines: 974

Editorial: Oxford World’s Classics (traducció a l’anglès)

Any: 1880

7. La novia gitana

Qui és Carmen Mola? La identitat de l’escriptora —o escriptor— madrilenya és un dels secrets més ben guardats de la literatura castellana contemporània. Al seu debut literari, la novel·la policíaca La novia gitana, la inspectora Elena Blanco s’enfronta a una sèrie d’assassinats envoltats de secrets, tortures i misteriosos rituals envoltats de suspens. Amb la seva brutalitat, Mola ha cridat l’atenció del panorama literari i és considerada el més interessant que li està passant a la literatura negra en castellà ara mateix.

Editorial: Alfaguara

Pàgines: 408

Any: 2018

8. Largo pétalo de mar

Un jove metge i una pianista s’exilien de Catalunya fugint de la Guerra Civil i arriben a Xile, on són rebuts amb gran entusiasme. En aquest escenari, hauran d’explorar la seva nova vida en un context social propi que desemboca en la mort del president Salvador Allende, amic del protagonista i tiet de l’escriptora.

Editorial: Plaza & Janés Editores

Pàgines: 384

Any: 2019

9. La biblioteca secreta

En explorar una misteriosa biblioteca, un noi cau atrapat en el laberint de llibres on el tanca el sinistre bibliotecari. Un relat curt ideal si, com jo, encara no heu tingut ocasió de ficar-vos de ple en l’Univers Murakami.

Editorial: Libros del Zorro Rojo (traducció al castellà)

Pàgines: 64

Any: 2014

10. Escape

Per acabar, us presento un llibre de fotografia perfecte per combatre l’estrés i fugir a paradisos vacacionals llunyans, sobretot si ja comenceu a estar nostàlgics de l’estiu. Hi trobareu imatges delicioses del fotògraf Gray Malin; una escapada de plaer visual a unes platges i paisatges on més d’un desitjaríem passar les vacances.

Editorial: Abrams

Pàgines: 144

Any: 2017

Espero que us hagin agradat aquestes finestres literàries i que hagueu descobert algun llibre que no coneixíeu i us hagi interessat. No deixeu de fer-me saber què us semblen, quins us agraden, quins no, i si n’hi ha algun altre que recomanaríeu. Ens veiem al proper post; i, de moment, mans a la lectura…

Blanca Ross: “La pasión es algo que se contagia”

Apenas tiene 27 años, pero su música electrónica ya suena en festivales y discotecas de toda España. Formada en la ERAM, donde estudió Realización Audiovisual y Multimedia, y en la academia Plastic de Barcelona, esta DJ y creadora gerundense ha pasado tanto por la radio como por la televisión, presentando un programa musical local.

Antes de encontrar su verdadera vocación, también trabajó como camarera de clubs, descubriendo así la figura del DJ. Actualmente, además de sus múltiples actuaciones, tiene un podcast llamado Sensations y es miembro de ACNUR y Greenpeace porque, a menudo, “demuestran más resultados” que la política. Os hablo de Blanca Ross.

La siguiente entrevista ha sido ligeramente editada siguiendo criterios de brevedad, claridad y corrección.

La DJ actuará el próximo viernes en la ‘nit electrónica’ de Sabadell / Blanca Ross

¿Qué música escuchas?

En casa, suelo escuchar música muy tranquila, con un toque melancólico. Downtempo, electrónica, canciones como Die 4 You (Perfume Genius), The Only Thing (Zola Blood), Battles (Emika), Wdwgily (SYML)…

¿Con qué te gusta pasar tu tiempo fuera del escenario?

Los deportes (pádel, running, fútbol y tenis), mirar series y estar con mis dos perras. Si tuviera más tiempo, me gustaría aprender kitesurf.

¿Has tenido obstáculos en tu carrera musical por el hecho de ser mujer?

Nunca a la hora de ejecutar mi trabajo, pero existen pensamientos muy anticuados y poco objetivos. Al ser mujer, es una realidad estar expuesta a determinadas críticas y ser analizada mucho más. Por desgracia, he comprobado que no solo en mi trabajo, sino en la mayoría de oficios. Cuesta, a veces, que te tomen en serio y muestren respeto hacia tu trabajo.

¿Cuándo nació tu pasión por la música?

La pasión se contagia, la sientes por dentro cuando ves a alguien sintiéndose vivo. Pudo empezar cuando veía a mi padre en el comedor poniendo música clásica y hacía ver que era el director de la orquesta: cómo se sabía todas y cada una de las entradas de los instrumentos, y la delicadeza, firmeza y amor con las que lo hacía. Un día, cantando, empecé a improvisar creando una canción nueva. Me sorprendió tanto que me emocioné —acabé olvidando la melodía; ahora, Notas de voz es de las apps que más utilizo—. Las clases de piano que hacía de pequeña me parecían aburridas, me hicieron perder la ilusión de aprender música hasta que, años más tarde, decidí comprarme una guitarra y hacer algún cover. Pero el detonante [fue] mezclar música. [Al] compartirlo con un público, me di cuenta de la fuerza y poder interior que sentía: eso era lo que me hacía sentir viva a mí.

¿Cómo aprendiste?

Lo que más me ayudó fueron las residencias semanales en diferentes clubs: me permitieron aprender a mezclar varios estilos de música, entender como funciona la psicología de pista y perder el miedo a estar delante de un público.

¿Existe algún género musical que consiga definir tu trabajo?

Definirlo sería limitarlo. Dentro de todos los géneros, encuentro canciones que representan las emociones que quiero transmitir; lo complejo es conseguir que estos géneros convivan. Clubs como City Hall Barcelona me han ayudado a experimentar en sesiones dinámicas, pero sé que me falta recorrido para hacerlo como lo imagino en mi cabeza.

¿Cuál ha sido el mejor momento en un concierto?

Llevar el mood del público a tu terreno es clave. Conectar con la gente, adaptar el set según la hora y lugar… En las fiestas VenTú! (Sala Apolo), siempre he sentido la libertad de crear una sesión diferente, una mezcla de estilos que no puedo hacer en otras ocasiones. Que la gente reciba mi discurso musical sin prejuicios y baile sin importarle nada más que ese momento, es todo cuanto puedo pedir.

¿Y el mejor espacio?

Me sorprendió Dreambeach Villaricos: En diez minutos, pasó de no haber nadie, a haber 10.000 personas. Nunca había actuado con un sonido como aquel; la música parecía ir más lenta y tuve que subir a más pulsaciones por segundo de lo habitual. Fue uno los desafíos más grandes que he tenido.

¿Qué diferencia hay entre ‘pinchar’ en un festival o en una discoteca?

Los festivales o fiestas mayores ofrecen un equipo audiovisual de más magnitud. La ventaja de un club más pequeño es que se concentra la energía del público y siempre se crean más sinergias.

¿Qué nos puedes avanzar de tu próximo concierto en Sabadell?

Es un reto actuar en un entorno que reúne un público variado (edades, gustos musicales…), pero lo afronto con mucha ilusión y el apoyo de muchos amigos de la zona.

¿Qué proyectos tienes más ganas de llevar adelante?

Estoy trabajando en hacer un live para tocar y cantar temas míos con un soporte de iluminación y contenido visual adecuado al tema del EP. Llevo mucho tiempo investigando y estoy empezando los primeros pasos. Me he puesto un año de fecha límite pero, como todos sabemos, el futuro es incierto.